Gabriel García Márquez,
(Aracataca, Colombia, 1927 - México D.F., 2014). Novelista colombiano, premio
Nobel de Literatura en 1982 y uno de los grandes maestros de la literatura
universal. Gabriel García Márquez fue la figura fundamental del llamado Boom de
la literatura hispanoamericana, fenómeno editorial que, en la década de 1960,
dio proyección mundial a las últimas hornadas de narradores del continente. En
todos ellos era palpable la superación del realismo y una renovación de las
técnicas narrativas que entroncaba con la novela europea y estadounidense de
entreguerras (Kafka, Joyce, Proust, Faulkner); García Márquez sumó a ello su
portentosa fantasía y sus insuperables dotes de narrador, patentes en la obra
que representa la culminación del realismo mágico: Cien años de soledad (1967).
I. GÉNESIS, SINOPSIS, TEMAS Y PERSONAJES.
Crónica de una muerte anunciada se publicó en 1981, y representa
según el autor una unión entre periodismo y literatura. La acción parece tener
una base real, pues en Sucre (Colombia) se documentan hechos similares a los
desarrollados en la obra.
I.I..
SINOPSIS
En
un pueblo cercano a la costa de Colombia se casan el empresario adinerado
Bayardo San Román y Ángela Vicario; al retirarse a su casa, el marido descubre
que su reciente esposa no es virgen, así que la repudia y la devuelve a su
familia. Al ser interrogada por el causante de la deshonra ella responde que
fue Santiago Nasar. De inmediato, Pedro y Pablo Vicario, sus hermanos, van en
busca de Santiago para matarlo y de esta manera vengar su honor.
I.II. TEMAS
•
EL HONOR: rígido código que todos acatan; un honor que refleja la
moral puritana e ignorante del pueblo y que nos trae reminiscencias de nuestro
teatro del Siglo de Oro (dramas de honra tan reiterados en Lope y Calderón). El
pueblo solo se pone de acuerdo en el tema de la honra, el cual, visto a su
manera, solo puede desembocar en tragedia. Los hermanos Vicario matan a
Santiago Nasar por el hecho de cumplir el férreo código de honor de esa
sociedad, aunque realmente ellos no querían hacerlo, de hecho se nos dice en la
obra que “hicieron más de lo imaginable para que alguien les impidiera matarlo”;
por eso se consideran inocentes ante Dios y ante los hombres, porque
simplemente cumplieron el código de la honra. El juez instructor del caso que
no entiende cómo tal crimen ha sido posible e incluso rechaza que sea
justificado, escribe en tinta roja en la sentencia “dadme un prejuicio y moveré
el mundo”; ahí se halla la voz de Gabriel García Márquez quien critica
irónicamente este código de honor que a la postre fue el desencadenante de los
acontecimientos trágicos de la obra.
• LA
VIOLENCIA: es la única forma de respuesta a la violación del rígido
código del honor que rige la moral del pueblo y que exige a la desposada llegar
virgen al matrimonio. Pero hay otras formas de violencia: en la personalidad de
SN, en referencias a las guerrillas a través del personaje de Pedro Vicario, en
el hecho puntual del crimen, en la descripción de la escena de la
autopsia.
•
LA RELIGIÓN: a través de la visita del obispo y las expectativas
frustradas que provoca en el pueblo; de la onomástica de muchos personajes
(Lázaro, Pedro, Pablo, Poncio); de la dimensión de sacrificio o crucifixión
pública que puede suponer la muerte de SN. El tema se manifiesta a modo de una
fe con mucho de fetichista y santurrona y que convive con las creencias
supersticiosas. El escritor da al tema un tratamiento humorístico e
irónico.
• LA FATALIDAD: el destino, envuelto en un FATUM o sino
trágico, pesa sobre la figura de SN en forma de una serie de circunstancias
adversas que lo conducen a la muerte.
• EL AMOR: la novela es también la historia de la pasión amorosa de
Bayardo y Ángela, que crece en la separación de los amantes y que es capaz de
vencer la ofensa, la soledad, el silencio e incluso el paso del tiempo.
I.III. PERSONAJES
Los personajes se convierten en víctimas de un destino fatal que, al estilo de
las tragedias clásicas, no pueden dominar las pasiones que los arrebatan. La
influencia del grupo sobre el individuo se hace patente en la obra puesto que
colectivamente todos piensan de manera homogénea mientras que en el plano
individual algunos presentan una psique diferente a la mostrada en público. El
ejemplo más patente es el de los hermanos Vicarios que, sin querer, han de
matar para salvar su honor. El pueblo es también personaje-testigo que aporta
sus conocimientos para constituir la crónica.
NARRADOR: La voz narradora de la obra es la contrafigura de
Márquez. Es un cronista que ha de ir reconstruyendo los hechos según se los
vayan contando. Por otro lado, él mismo es testigo y, en parte, partícipe de la
acción aunque no recuerda nítidamente lo sucedido, recordemos que él es un
habitante del pueblo. Para esclarecer los hechos se sirve de la correspondencia
con la madre de Santiago Nasar, el informe jurídico y de la autopsia y para
finalizar, los testimonios de los testigos entre los cuales está él mismo.
SANTIAGO NASAR. Hombre de 21 años que abandona los estudios
de secundaria cuando su padre fallece y tiene que dirigir el Divino Rostro, una
hacienda que su padre le dejó en herencia. Es soñador, alegre, pacífico, afable,
formal y creyente. Descendiente de árabes, era considerado apuesto y de un
porvenir brillante. Vive en su casa con su madre (Placida Linero), la sirvienta
(Victoria Guzmán) y la hija de ésta (Divina Flor). Tenía pensado casarse con
Flora Miguel. Es emprendedor y demuestra su capacidad en el trabajo, le gusta
asumir responsabilidades y ser el centro de muchas miradas, siempre desea hacer
las cosas mejor de lo que las hizo otra persona. Tuvo que hacerse cargo de la
hacienda familiar poniendo en práctica todo lo que su padre le había enseñado
como el uso de las armas de fuego, el amor por los caballos y la maestranza de
las aves. Dentro de este trabajo él se desenvuelve con buen juicio pero sin
mucha fortuna, el asumir tamaña responsabilidad desde joven lo hizo madurar un
poco más rápido. Esta responsabilidad le hace tener cierta estabilidad en su
vida.
BAYARDO SAN ROMÁN. Ingeniero de trenes, galante con las mujeres,
culto. Tenía dinero y le gustaban las fiestas con algarabía. Honrado, afable y
buen conversador. Hombre de gran poder económico cuya edad ronda los 30 años
aunque muy bien guardados. A primera vista produjo admiración en el pueblo a su
llegada. Decidió casarse con Ángela Vicario consultando en primer lugar a la
familia y no a ella, y para hacerla feliz cumplió todos sus caprichos
pre-nupciales. Después la devolvió al descubrir que no era virgen.
ÁNGELA VICARIO. Es la menor de su familia, no es creyente, pero
muy recatada respecto a los hombres, sabía lo que hacía en cada caso. Madura
después de lo ocurrido y se vuelve ingeniosa, aunque prefiere ocultar la verdad
sobre lo ocurrido. Prima del narrador. Flamante novia y devuelta esposa de
Bayardo San Román al descubrir que no era virgen. Es la hija menor de una
familia machista de recursos escasos. Vivía con su padre que estaba casi ciego
(Poncio), madre (Pura) y hermanos (Pedro y Pablo). Tenía además dos hermanas
mayores que ya se habían casado. Ángela era muy bonita y con un aspecto monjil.
Es una persona reprimida socialmente por las costumbres que hay en su hogar
donde a la vez muestra una total dependencia hacia la madre, muestra una
pasividad y sinceridad enorme consigo misma y con el resto. Como se dice, ha
sido educada para ser esposa.
PEDRO Y PABLO VICARIO. Los hermanos de Ángela son los encargados de
devolver la honra perdida a la familia. Ninguno de los dos deseaba pasar por
ese trance porque no eran hombres violentos, de modo que intentaron, sin
lograrlo, que otros realizaran ese cometido. Al final, son víctimas de la
presión del código de honor del pueblo, sin llegar a desearlo del todo deben
matar a Santiago.
II. EL REALISMO MÁGICO EN CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Crónica de una muerte anunciada se presenta como una verdadera crónica
periodística policíaca en la que se relata con detalle un suceso recogiendo
entrevistas y declaraciones a través de un narrador que viaja al lugar de
los hechos. Pero este carácter realista de la novela con el estilo
lingüístico propio de la información periodística se funde con los elementos
del realismo mágico.
El realismo mágico se diferencia del uso tradicional de los elementos
fantásticos en la literatura, porque presenta lo real como maravilloso y
viceversa. Representa la coexistencia y coincidencia de dos mundos: el real y
el mágico. El acontecimiento mágico no irrumpe precisamente en el discurso
realista, sino que corre paralelo a él. En este tipo de narraciones, lo
maravilloso no es maravilloso, sino natural. Los personajes toman los sucesos
maravillosos o mágicos o hiperbólicos (exagerados) como algo perteneciente a la
realidad básica, no se sorprenden; esta fusión proviene de la coexistencia en
los años setenta y ochenta de la tecnología y la superstición en Sudamérica.
También, evita cualquier efecto emotivo de escalofrío, miedo o terror,
provocado por un acontecimiento insólito. Lo insólito deja de ser el otro lado,
lo desconocido, para incorporarse a lo real, la maravilla en esta es la
realidad. La “magia” se convierte entonces en un elemento cotidiano, que en
realidad lo era, pues en las culturas hispanoamericanas aún pervive la
superstición en muchos aspectos.
Crónica de una muerte anunciada presenta una DESMESURA, lo
hiperbólico es un vehículo de lo fantástico (“las balas de la magnum, podrían
partir un caballo por la cintura”), hecho que podría llegar a ser considerada
como uno de los factores determinantes de la novela. Aún sin la irrupción de
fantasmas o milagros, en cierta manera puede determinarse que no es un texto
puro, verídico y realista. En el texto subyacen símbolos, metáforas, detalles
que nos llevan hacia un mundo extraño para el lector en el que lo irreal se
toma como cotidiano.
En Crónica de una muerte anunciada Márquez nos lleva de
la mano por relatos que discurren entre varios planos de verosimilitud, unos
más imaginarios que otros, todos diferentes y a un tiempo parecidos, por eso se
confunden en ocasiones y nos hacen dudar al mundo al que pertenecen. En la
narración fantástica, los hechos irreales no tienen justificación alguna, no
existe una certeza sobre lo que ocurre, el lector necesita explicaciones y
éstas no son provistas por el relato, por lo que la ambigüedad existe hasta el
final.