martes, 30 de agosto de 2016

MEDALLERO OLÍMPICO-MUSICAL DE RODMANIA

No sé si Pierre de Coubertin lo que pretendía hacer con la "adaptación" en  la era moderna de aquellos Juegos del Peloponeso era una nueva "evangelización" muscular y ecuménica, un invento donde la santísima trinidad se reencarna en el COI, los atletas y ese espíritu justo y pacifista que sobrevuela el planeta cuando prende el pebetero y, atónito, se confina en la sede olímpica confiado en las medidas de seguridad durante dos semanas cada cuatro años. 

La dosis de misticismo y ritual con la metáfora del fuego de herencia helena que recorre continentes y océanos de mano en mano; el carácter de espectáculo público de herencia romana; el ser humano entrenado física y psicológicamente para el reto; unas reglas incuestionables y una ecuanimidad que si es polémica es en las disciplinas cuyas calificaciones dependen de jueces o tribunales (porque en el resto,  el cronómetro, la línea de meta,  el borde de la piscina,  el listón, la pica de la jabalina, o los análisis antidopaje de larga duración, obligan el podium); la idiosincrasia de las ciudades/países organizadores; la difusión por los mass mesdia y la admiración de los espectadores; todo esto conforma el dominio de esa enorme torre de babel  de los hombres y las mujeres que sueñan y alcanzan el Paraíso del Deporte.

Algunos ya han calificado los de Río como los peores Juegos de la historia del olimpismo por el verde de la piscina, la contaminación en las aguas de la bahía, el transporte y la ausencia de público en algunas pruebas. ¿Acaso esto no se sabía antes de que la antorcha prendiera en el Estadio Panathinaiko? Río aun es Río, y Brasil emerge salvajemente con el "jogo bonito" del capitalismo de estado que falla en los penaltis (no como el de Neymar) y los tantos han ido a portería propia con las convulsiones políticas del país, el estado de calamidad decretado en sus cuentas públicas semanas antes del evento y el puñetero mosquito que no podía faltar. Pero el espíritu olímpico lo soslaya todo, también la pobreza de las fabelas y Río ha lucido como es Río, brillando por sus contrastes.


Sí, el espíritu olímpico existe, y ya que no puede pacificar el mundo,  atraviesa las pantallas de los televisores para poseernos y abducirnos en una competición de alto rendimiento de deporte de salón tirados en el sofá sintiendo la utilidad del mando de la tele.

Aunque me perdí bastantes jornadas, el espíritu sobrevolaba en las noticias hasta que aterricé en la chaise longes de mi casa, y ahí me poseyó emocional y gozosamente, intensamente en varios momentos marcados por el sonido o su ausencia.  

El momento más emocionante, donde Río se manifestó en todo su contraste, fue cuando el keniata Eliud Kipchoge rebasó la meta en un sambódromo vacío con la lluvia de compañera. Fue la emoción del silencio de un recinto vinculado a la fiesta y las palmas que abandona al héroe en su soledad. Sí, Río es Río. 




Luego vendría la recompensa en la ceremonia de clausura cuando los atletas de la prueba reina se suben al podium como garantes del Deporte por el Deporte y África y esos negros enjutos reinan por gloriosos minutos. 

Pero cuando el espíritu olímpico tintinea es cuando el deporte va acompañado de la música integrando el elemento artístico de la danza que eleva a la gimnasia, a la natación y a la hípica a la categoría de arte por la armonía, la dificultad y la belleza. 

Pues de esos momentos tintineantes del espíritu olímpico de Río, este medallero. 

MEDALLA DE BRONCE: CAROLINA RODRÍGUEZ

Cuando te enteras por qué eligió esta canción la gimnasta más veterana que llegó a la final de rítmica y la ves en Río poniendo broche final a una carrera personal de obstáculos, el gozo del espíritu olímpico se materializa por la voz de Diana Navarro y el ejercicio de la gimnasta. Vemos a deportistas que se encomiendan a los dioses de sus creencias religiosas, a sus santos genitales o a sus muertos, al apoyo psicológico-emocional que exprime al límite sus capacidades. El de Carolina era su hermano fallecido que un día le dijo que sería olímpica y ella sintió que la acompañaba en la pelota con este Imaginando. Y a mí me llegó al alma porque una es muy sensible. (El vídeo no corresponde a los JJOO de Río, no lo he encontrado, por lo que fue aun más)




MEDALLA DE PLATA: YANA KUDRYAVTSEVA 

Se presentaba en Río como triple campeona mundial, la gran favorita para el oro, pero un error con las mazas le quitó el título. Se escuchan muchos géneros musicales en estas disciplinas: folclórica y tradicional, pop, rock, bandas sonoras o piezas originales, la música con la que la gimnasta se identifica hasta la fusión de los acordes con el cuerpo y el aparato. Kudryavtseva eligió a Mozart y a Sibelius para llevarlos a Río, y con el adagio del Concierto para piano n.23 y el Vals triste los ilustres compositores botaron, se deslizaron, volaron en espirales y rotaciones. Mozart y  Sibelius  se enzarzaron con la pelota y la cinta y elevaron a la gimnasta a una sinfonía gimnástico-musical.





MEDALLA DE ORO : SEVERO Y LORENZO

Pisó el centauro sevillano-bretón la arena de Río y se levantaron las olas de la bahía. El jinete puso Santana y el caballo Bon Jovi, y el animal bailóAl público le supo a poco el quinto puesto en una disciplina, creo que la única, en la que hombres y mujeres comparten podio y, las medallas con un animal, porque en realidad en los ejercicios los jinetes parecen que están puestos en la silla como adorno y es el caballo el que tiene que demostrar el trabajo de adiestramiento. Esa es la grandeza generalizada de esta élite deportiva, que parece que ejecutan sin esfuerzo. Fue maravillosa la ejecución de Severo Jurado y esa preciosidad de alazán bretón, Lorenzo,  un derroche de belleza, elegancia y armonía que mantiene latente al espíritu de los Juegos hasta Tokio.




Y como últimamente se ha popularizado la MEDALLA DE CHOCOLATE para los cuartos puestos y yo no le voy a amargar el dulce a las niñas del equipo de rítmica español con este galardón, porque ni mucho menos mengua la medalla de plata, pues para ellas esta golosina carioca con la que hicieron bailar al Espíritu Olímpico con esta samba con batucada de Carlinhos Brown. 






En el nombre del padre Coubertin, de los hijos e hijas del Deporte y del Espíritu Olimpico. 

viernes, 26 de agosto de 2016

LAS MATEMÁTICAS NO MIENTEN: DOS AÑOS


De vueltas al blog y declarar el mismo propósito para el próximo verano. Solo para una larga pausa se puede programar sacar Rayuela de la estantería y volverla a recorrer lineal o a saltos siguiendo las direcciones del Tablero.  Hace ya mucho tiempo que la desmenucé y fui a sumarme a todos aquellos y aquellas que expresan que tras leer Rayuela  ya no se lee como antes porque se experimenta la lectura vivaz de la escritura vivificada por la técnica del "caballo de Troya", como el autor denominó a la forma de cambiar el lenguaje dentro del lenguaje mismo para que los personajes ya no hablen, piensen o sientan, sino vivan en una novela conviviendo con los lectores como juego que fusiona literatura y vida, experimento y experiencia que siguen en paralelo novela, personajes y lector. 

Así que estreno el estante de tochos para el verano, que cada vez son menos, con esta  obra única cuyo recuerdo se asienta más como experiencia lectora deslumbrante pero que reclama desempolvarla de la neblina de la memoria de una vez, aunque tenga que esperar irremediablemente.

Para que solo sean tres las veces que me lo recuerdo y tenga más presente la música con la que celebro los años que cumple Rodmania, la que eligió el mayor cronopio de la historia para fusionarla con la literatura.

En Rayuela el jazz suena y acompaña íntimamente a los personajes. Aquí solo se escucha, hoy el que corresponde, el tema dos de ese recopilatorio que recoge Jazzuela, también de una manera muy personal. 


Del lado de allá. Capítulo 10. 

             -- Poné Jazz me Blues, viejo.


lunes, 25 de julio de 2016

FINO AL GIRO

No quiero entrar en la fase del cheking sin dejar la última entrada que cierre este viaje sin maleta y que siempre recordaré como el inicio del embarque a Sicilia mes y pico antes de picar el billete. Cuando a la vuelta la isla se quede en las fotos y en los recuerdos, no podré desatar de la experiencia viajera estos ratos de julio que he pasado con la vista entre el teclado y la pantalla sobrevolando el destino sin guía, sin planificación previa y sin escalas previstas que solo al rematar esta colección puedo decir que han sido siete. 

La satisfacción y la gratitud que me llevo con la elaboración de este periplo previo y en solitario nunca se podría comparar con las experiencias de viajes que se comparten en las redes sociales y foros al recalar en la vuelta para exaltar o desdeñar lo visto o lo vivido en el destino, recomendar o desaconsejar propuestas de las guías de viaje, alojamientos o servicios, ni me mostraría más a mí misma compartiendo una ristra de fotos en los lugares visitados que por estas revelaciones que he ido dejando escritas descubriendo y horadando en la información hasta hacerla mía en cada texto. 

Ninguno de los pocos que nos hemos reunido para embarcar somos turistas agonías de horarios y rutas, por eso somos conscientes de que se nos quedarán muchas cosas por ver en la isla. Pues lo mismo ha pasado en Rodmania, absolutamente liberada de la fatiga de absorber tantos nombres, patrimonio o historias de Sicilia que podrían haber sido motivo de esta colección de entradas y que si no lo han sido es porque no se mostraron en el "chas" primero, en la irremplazable seducción espontánea que se deja llevar sin orientación previa. 

Pero al menos nombrarlos para que consten a vuela pluma aceptando la invitación de tratar a algunos en otro momento: Arquímedes de Siracusa, Empédocles de Arigento, Píndaro y Teócrito, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Luigi Pirandello; los libros de viaje de Stendhal y Goethe en los que Sicilia se escribe con la admiración de la maestría literaria; las pinturas que la isla inspiró a Caravaggio y Van Diyck. El Etna con sus erupciones mitología de Polifemo  y las históricas de destrucciones y reconstrucciones que han marcado a la isla y a sus habitantes. La Sicilia escenario de películas tan importantes que se considera como "Isla de cine" y que en nuestro imaginario exista un lugar por el que ya transitamos. Muchos nos brindaron ese viaje cinéfilo por las localizaciones, historias y personajes. Verdaderamente hemos recorrido las plazas, calles y playas de las pequeñas localidades sicilianas en las que Tornatore rueda su Cimema Paradiso; por Rossellini ascendimos al volcán y sentimos la asfixia de las fumarolas  en la desesperada huida de Ingrid Bergman en Stromboli; y por Visconti compartimos su dicotomía radical de los dramas de clase, en Aci Trezza la del comunista que se proyecta en ese joven pescador inconformista dispuesto a enfrentarse a la explotación y al inmovilismo conformista de sus paisanos para  La terra trema, y en la Villa Boscogrande y El Palazzo Valguarnera-Gangi en la Piazza Croce dei VesprieVisconti saca a relucir su cuna con el sentimiento que recorre  la lágrima el rostro de Burt Lancaster, el de la nostalgia y la decadencia del príncipe de Salina que se apodera ante el espejo del paso del tiempo y de la exultante plenitud de Cardinale y Delon en el vals del salón del palacio: Il Gattopardo. La Sicilia de El Padrino, que precisamente no se localiza en Corleone, Coppola encuentra en Forza d´Agro y Sauvoca, pueblos muy cerca de Taormina, los escenarios a los que vuelve don Vito de vacaciones o a casar a su hijo. Etc, etc...

Dejo para otra ocasión hablar de la voz que se quedó en la isla para cantar a los otros pobres y a los miserables, a los que no se atrevieron a hacer l´Amércia para hacer L´Sicilia, la de una mujer que he conocido en este recorrido, la de Rosa Balistreti, sin dejar de mencionar la de Salvatore Adamo que se crió como hijo de emigrantes sicilianos en Bélgica y cantó a los jóvenes de los 60 que bailaban con las manos en la cintura y pedían mechones de pelo a las chicas como recuerdo de un amor. Tampoco hubo tiempo para el compositor de Catania, Vincenzo Bellini y sus óperas. Etc, etc, etc...

Y de entre tantos, el elegido para despedir este recorrido ha sido un natural de Catania, Franco Battiato; como siempre escuché con tanta devoción y deseos de entender sus letras, quizás me haya tomado al pie de la letra esa canción sobre un poema de su colaborador  Manlio Sgalambro que dice: 




Battiato se nos presentó en los 80 con unos álbumes en español en los que recopilaba los temas que ya habían sido éxito en Italia. Buceábamos por sus letras poéticas, nihilistas, apocalípticas, pacifistas, físicas y metafísicas y las terminábamos cantando y bailando las hubiéramos entendido o no, compartidos o no sus cúmulos de contradicciones.  Y en este verano  en el que ya abandoné la búsqueda del centro de gravedad permanente para que no varíe más lo que pienso de las cosas y de la gente porque es un imposible la posición y el eje unívoco en la mayoría de las cosas y gentes; en el que he convivido con esa Povera Patria que canta Battiato; cuando se piensa y se vive el amor como en esas Estaciones espacio-temporales o como ese sentimiento popular que nace de mecánicas divinas; cuando ya Rodmania es ya un ángulo nómada de la tranquilidad entre la monotonía de los días que pasan; me recuentro con Franco Battiato aceptando la invitación por partida doble: la del viaje a ese lugar que tanto se parece a mí y la de la danza por todos los ritmos tribales y orquestales, haciéndome dos preguntas:


¿Hubiera sido esta canción hoy un trending topic y tendría posibilidad este vídeo? 

¿En qué puerto ondea la bandera blanca?  




¡ARRIVEDERCI!


martes, 19 de julio de 2016

SICILIA, LA CUNA DEL TEMPLO DE CATORCE COLUMNAS: EL SONETO

Se asegura que Sicilia tiene el honor de mostrar la mejor colección de templos griegos levantados durante la época de dominio heleno que situó a la isla como cabeza de cultura y comercio en el Mediterráneo. El legado se rastrea por todas las que fueron grandes ciudades-estados y así, desde Segesta, Selinunte, Taormina, Siracusa hasta El Valle de los Templos de Agrigento se recorre la ruta de los templos mejores conservados cuya arquitectura siempre se identifican con el dominio del orden dórico. 


Segesta. Templo dórico (h.426 a.c)

Agrigento. Valle de los Templos.

Pero no son estos templos los protagonistas de esta entrada, lo es ese templo de la poesía cuyo origen está en Sicilia y en el dialecto siciliano, que pasa a la península itálica y se propaga durante el Renacimiento dejando un reguero de cimas poéticas con autores de todas las épocas de la literatura en las lenguas de cultura occidentales.  Me refiero al SONETO, a esa composición lírica que el poeta Rubén Darío definió como 


TEMPLO DE CATORCE COLUMNAS.

Sólo por la metáfora se puede abarcar el significado total de algunas cosas, y esta de Darío para el soneto es el continente perfecto para definir a una composición poética que tiene una absoluta vocación arquitectónica ceñida al virtuosismo formal de la palabra, a la concisión significativa y a la intensidad emocional. Verdaderamente, el nicaragüense lo clavó y no hay mejor definición que esta para el soneto.  


La creación del soneto se le atribuye  al siciliano Giacomo da Lentini desde que Dante Alighieri lo recogiera en su Canto XXIV del Purgatorio. Muy poco se sabe de Da Lentini excepto que habitaba en Sicilia y que se ganaba la vida como notario en la corte del Sacro Emperador Germánico Federico II. Da Lentini descubre el soneto adaptando al dialecto siciliano la poesía cortesana provenzal y encuentra la musicalidad mayúscula de la poesía por la distribución de los acentos en los endecasílabos y la distribución de las rimas consonantes.Tal importancia y repercusión tendría esta composición poética que con él nace la "Escuela siciliana", precursora del Dolce stil nuovo que dejará obsoleto al estilo trovadoresco. Da Lentini eleva el dialecto siciliano a lengua de cultura, lo que supone el inicio de una lírica en vernácula italiana con una métrica novedosa y una variante a la temática amorosa provenzal por el tratamiento que se le da al amor y a la mujer: la elevación de la relación platónica con una amor idealizado sobre la erótica, divina y sumisa relación de los trovadores con las damas cortesanas. 

La expresión "dolce stil novo" también procede de la Divina comedia de Dante y llegará a su cumbre con el Canzoniere de Petrarca, poeta que revela que el soneto es la estructura que mejor se adecua a la expresión del sentimiento amoroso por esa redondez lírica-narrativa, precisa y sentimental y dará nombre a la poderosa corriente lírica renacentista, el Petrarquismo

No se conservan sonetos de Da Lentini, pero curiosamente sí nos ha llegado un soneto de la primera mujer que lo cultivó, y también es siciliana. 

Se la conoce como Nina Siciliana o Niña de Sicilia. Una mujer que desde su descubrimiento se considera hoy una leyenda por ser la primera en escribir en soneto siguiendo la escuela creada por el paisano isleño de escribir poesía culta en el "vulgar" siciliano y porque la acompaña una historia de amor al nivel de Dante y Beatriz, Petrarca y Laura o Garcilaso de la Vega  e Isabel.  Se ubica en el tránsito de los siglos XIII y XIV y de ella se conserva un soneto que fue publicado por Giunti en Florencia en 1527 en la colección, "Sonetti e canzoni di diversi antichi autori toscani".

¿Pero, por qué se incluyó a la siciliana en una antología de poetas toscanos del siglo XVI? 

Un poeta toscano, Dante da Maiano, viaja a Sicilia seducido por la nueva escuela lírica que inaugura Da Lentini, y allí conoce a una joven a la que a su regreso a la península le escribe y envía un soneto. A partir de ese momento inician una relación amorosa platónica alimentada por la distancia y por la elaboración de la forma de la correspondencia que intercambiaban, en soneto siciliano se escribían mutuamente. Cuando el compilador florentino accede a los sonetos de Da Maiano encuentra uno que firma Nina Siciliana, y lo publica entre los de los poetas toscanos. Posteriormente se rastrea entre los sonetos del poeta y se reconstruye esta relación "sonetista" entre conjeturas y referencias.


Una hipótesis contextualizada de Nina Siciliana

Soneto va a la Toscana, soneto iba a Sicilia, sobre el estrecho de Mesina recorrerían los poemas del uno y de la otra la primera ruta de una relación platónica donde una mujer participaba no como objeto sino como sujeto de un vínculo amatorio tan lírico como entretenido, que pasaría por momentos de alejamiento como atestigua el soneto conservado titulado "Lamento d'amore tradito". 


 Cuitada yo, que amaba a un alcotán,
lo amaba tanto yo que me moría,
a mi reclamo bien que era galán
aunque poco le daba en cortesía.

Ahora remonta rosa y altanero
mucho más alto de lo que solía,
y en un vergel reposa traicionero,
y otra dama lo guarda en tiranía.

Ay mi alcotán, y yo que te nutría
y campanita de oro te ponía
porque hubieras audacia en cada vuelo.

Y ahora te me has alzado como el mar
y has roto el lazo de la cacería,
tú, que eras tan leal a mi señuelo.


No se sabe si fue el último adiós o el poeta toscano corrió  a componer la respuesta en endecasílabos heroicos que alzara el vuelo de la relación. Sea lo que fuere, el caso es que hoy en día esta siciliana es considerada como la primera mujer que escribió un soneto. 


No voy a dilatar la entrada con la enorme estela de poetas que han cultivado este género, la lista sería enorme y en castellano se encuentran verdaderos templos consagrados a la Poesía, dignos de ser venerados con devoción al virtuosismo formal, significativo y emocional, aunque sí me voy a detener en otro tipo de soneto, el de partitura que adapta la musicalidad de los endecasílabos a notas para piano.



La sombra y la luz de Petrarca fue tan larga que tres de sus sonetos inspiraron sendas piezas musicales al creador de los poemas sinfónicos, Franz Liszt. Compezó a componerlos en 1830 pero no fue hasta 1846 cuando se publicó la primera versión. 

Sonatas, desde el Barroco no se han dejado de componer, pero los sonidos de los sonetos de Petrarca en pentagrama los creó Liszt tras uno de sus viajes a Italia. Se incluyen en la segunda suite para piano de Los Années de Pelerinage. En la versión para el canto, Liszt, compositor de vida novelesca y personalidad romántica y enamoradiza, dispone que el cantante que interprete estos sonetos no solo tiene que meterse en el papel del enamorado, sino que es conveniente que él mismo esté enamorado para transmitir la esencia de la obra, para que el oyente perciba la dialéctica gozo-dolor que representa el amor ideal. Cita textualmente: 

“…para expresar el sentimiento que traté de inspirar en la partitura de los Sonetos necesitaría de un cantante-poeta, enamorado de un amor ideal… rarae aves in terris”.

Dejo la versión cantada del soneto 104, Pace non trovo, porque, enamorado de un amor ideal o real o de ambos a la vez, Luciano Pavarotti hace honor a las exigencias de Franz Litz, con el mismo nivel que Da Lentini y Nina Siciliana cumplen los requerimientos para constar en estas entradas de Rodmania a la Sicilia:...rarae aves in terris.







Pace non trovo, e non ho da far guerra;                           No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
E temo e spero, ed ardo e son un ghiaccio;                      temo y espero, y del ardor al hielo paso,
E volo sopra ´l cielo e giaccio in terra;                              y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
E nullo stringo, e tutto il mondo abbraccio;                       nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Tal m´ha in prigion, che non m´apre, ne serra;                  Prisión que no se cierra ni des-cierra,
Ne per suo mi riten, ne scoglie il laccio;                            no me detiene ni suelta el duro lazo;
E non m´ancide Amor, e non mi sferra;                            entre libre y sumisa el alma errante,
Ne mi vuol vivo, ne mi trae d´impaccio.                           no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veggio senz´occhi, e non ho lingue e grido;                      Veo sin ojos, grito en vano;
E bramo di perir, e cheggio aita;                                       sueño morir y ayuda imploro;
Ed ho in odio me stesso, ed amo altrui;                             a mí me odio y a otros después amo.

Pascomi di dolor, piangendo rido;                                    Me alimenta el dolor y llorando reí;
Equalmente mi spiace morte e vita,                                   la muerte y la vida al fin deploro:
In questo stato son, Donna, per vui.                                 en este estado estoy, mujer, por tí.


viernes, 15 de julio de 2016

EL PADRINAZGO DE CORLEONE II

[...]
Oh, il Sud è stanco di trascinare morti 
in riva alle paludi di malaria,
è stanco di solitudine, stanco di catene,
è stanco nella sua bocca 
delle bestemmie di tutte le razze 
che hanno urlato morte con l’eco dei suoi pozzi, 
che hanno bevuto il sangue del suo cuore.
 [...].

De "Lamento per il sud". Salvatore Cuasimodo

Oh, el Sur está cansado de arrastrar muertos
a la orilla de las ciénagas de malaria,
está cansado de soledad, cansado de cadenas,
está cansado en su boca
de las blasfemias de todas las razas
que han gritado muerte con el eco de sus pozos, 
que han bebido la sangre de su corazón.

Leyendo el poema "Lamento por el sur" del siciliano Salvatore Cuasimono, Nobel de Literatura (1959),  se viene a la mente la sentencia de su paisano isleño, Leonardo Sciascia: 


"Los tiempos felices en la humanidad 
son las páginas vacías de la historia".


Y es que, por mucho que las mentes y los espíritus que sirven a los ideales optimistas y recreen en el ocio episodios que redimen y reconcilian al género humano con su pasado incluso ficcional (el caso de mi propuesta en la anterior entrada en la que don Vito Corleone brindaba en su pueblo siciliano con un vino libre de mafia), cuando se enfoca a la realidad o la realidad te sacude se te caen los palos del sombrajo y no tienes más remedio que asentir al juicio del narrador siciliano, un hombre que se quedó en la isla para enseñarnos las vísceras de su tierra como Cuasimodo nos muestra las del yo lírico con la misma atadura y consonancia. 

Narración y Poesía nos colocan en el lugar de la tragedia, de la desilusión y de la frustración de los que se quedaron en la isla mientras ya triunfaban todos los que brillaron en América como actores, músicos, deportistas, políticos e intelectuales, o gente común de las que sus noticias no llegarían por el papel couché. La nómina es larga, y entre ellos el mismo Coppola o estos dos figuras de origen siciliano para quienes ya la isla habría pasado a ser recuerdo de  las raíces nostálgicas y folclóricas de sus progenitores.



Los veranos son tiempos de compatibilidades de recreo y telediarios, por eso, además de para escuchar las secuelas italianas de Sinatra y Marti, también para recuperar a Leonardo Sciascia y reivindicar, de paso,  su valentía. 

Enraizado en el terruño del interior de Sicilia y en la lava petrificada del Etna, nadie como el siciliano supo transmitir la profundidad de la realidad de su tierra porque creció con ella y la hizo literatura visionaria. Lo que están viviendo en las costas de la isla viene a corroborar la esencia de mafia tal como la interpreta Sciascia. Para él la Honorata Societá no era únicamente las operaciones criminales y extorsionadoras que uno ve en las películas con el máximo realismo, crudeza o estética romántica, también lo era todo ese cuerpo abstracto y soterrado vinculado a la corrupción del Estado, capos y a la gente del pueblo que se ha amamantado con el sistema cuya ética es el "todo vale". Tan cual lo es hoy, tiempos en los que la mafia no es patrimonio de Sicilia, y aunque en este mundo globalizado las mafias tienes apellidos oriundos de nacionalidades y etnias, sus tentáculos se entrelazan internacionalmente porque las une su fundamento: el lucro despiadado y desprovisto de las mínimas dosis de ética. 

Si uno-a ve este documento cinematográfico basado en el relato de Sciascia Il lungo viagio,  incluido en la obra  Il mare colore del vino, siente que el progreso económico, técnico y científico ya tiene color o se imprime o filma en 3D, pero en el mismo blanco y negro de la moral de las "honorables sociedades" que acogen y en las miserables sociedades que trafican.



Spoiler: En él el escritor italiano relata la historia de un grupo de humildes campesinos de Sicilia que, después de vender todas sus pertenencias, son recogidos en una playa desierta por el barco de un tal señor Melfa que los va a llevar a la soñada América donde esperan encontrar una vida mejor que les permita hacerse ricos y regresar con los “billetes metidos sin cuidado en los bolsillos del pantalón, sacados a puñados”, como vieron hacer a los parientes que regresaron de allí con la barriga llena y las mejillas rojas y bien lustrosas. El barco llega y, ya en él, los campesinos sicilianos se internan en el mar mirando con temor al horizonte y con melancolía la isla que abandonan, quién sabe si para siempre. Por las noches, miran las estrellas que les recuerdan a las de su isla, y ni el miedo ni la incertidumbre les puede más que el deseo de prosperar y las ganas de huir del hambre. Por fin, una noche, el capitán del barco les dice que se preparen, que están llegando a Estados Unidos. Cuando desembarcan descubran con sorpresa que están en la misma isla que dejaron hace días y no en el país al que querían llegar y para lo que pagaron una elevada suma al capitán del barco, que ya ha desaparecido.


LA MAFIA DE LAS MIGRACIONES






Costas y puerto de Siracusa, tierra natal de Cuasimodo.



Sciascia escribió de su amada Sicilia inaugurando la exploración profunda de la mafia en la literatura de una manera en la que destacó sus aspectos negativos y positivos verazmente por incluir y tratar en sus obras la exploración profunda de la Mafia, insisto, no sólo como una entidad concreta, sino trascendiendo desde lo local siciliano a la idea de corrupción aplicable en todas partes para escribir sobre las preocupaciones éticas y morales de la sociedad. Más tarde la eligió para escribir sólo de asuntos contemporáneos, como el asesinato de Aldo Moro.Por su trabajo, Sciascia fue proclamado un gran crítico de Italia y de la sociedad moderna, del ineficiente y corrupto sistema de la justicia y de la Iglesia que encontró en el escritor a uno de sus críticos más letales, al que no pudo enfrentarse ni defenderse,  sólo escribirlo y retirarse.



Leonardo Sciascia

Sciascia se quedó en la isla, "Un pueblo indeciblemente triste al que estoy ligado por trabajo y también por afecto”, mezcla de desencanto y orgullo que inspiraron cientos de tramas erigidas sobre autos judiciales, atestados policiales, viejas leyendas y corruptelas varias, sin renunciar a la verdad sabedor de las palabras mayores sobre las que escribía. 

La mafia como protagonista y antagonista que trasciende hasta la mafia de hoy más allá de sus nacionalidades o etnias, la de las barcazas abarrotadas de emigrantes/ refugiados, la mafia que sale a flote por los que llegan a las orillas vivos o arrojados por las mareas a las playas, la mafia que transita por los pasillos tierra de nadie entre Turquía, Siria, Afganistán o desde la pobreza y las guerras de África. Las mafias sin nombre propio que empeñan a los pasajeros en los lugares de orígenes, y contraen ganancias con las mafias de los puertos de destino en donde muy legalmente se fabrican chalecos salvavidas y zodiaks de ínfima calidad y cuyos asalariados esperan en los puertos para vender botellas de agua, bocadillos, tarjetas de móviles o ropa de abrigo a precios “mafiosus” (término que en el dialecto siciliano se utiliza cotidianamente para expresar que el producto tiene un precio desorbitado y abusivo). Por eso el cortometraje Il lungo viagio es un documento intemporal.


Hoy es un día triste y quizás tendremos que decir que todos somos culpables, que Occidente maltrató por intereses a estos pueblos que desembarcan para vivir mejor o para que algunos de sus descendientes nos hagan la vida imposible, porque donde no se crece con las palabras libertad, democracia y derecho o estas palabras se manipularon y violaron mafiosamente hasta perder el sentido, hasta beber vino libre de mafia de Sicilia es invertir una cuota en la mafia que surgirá mañana si solo se busca calmar el hambre de estómago. 

Aun así, la mafia y la tristeza del día por lo ocurrido en otra ciudad del Mediterráneo se liberan por este viaje individual con cosas halagüeñas como estas. La reciente muerte del último gran capo de la mafia siciliana, Bernardo El Provenzano, por cuyos crímenes la sociedad italiana reaccionó y pidió justicia como no lo había hecho antes tras los asesinatos del juez Falcone, su esposa y cinco de sus escoltas, y estas  dos películas basadas en textos de Sciascia, ambas de Elio Petri, A ciascuno il suo (1967) y Todo modo (1976), que las dejo para el otoño porque las condiciones de conectividad no favorecen ni a mí me van a perdonar en otoño las horas de sol y playa cedidas a Rodmania, pero son prometedoras por los textos en los que se basan, los intérpretes y sus bandas sonoras. Y el brindis idealista con ese vino rosso de Corleone que le ofrecía a don Vito en la anterior entrada, definitivamente con y para todos los "patrocinadores" que salen en esta entrada de realidades líricas, narrativas, fílmicas, y barcazas, aunque fuera más feliz aquel con Brando-Corleone por eso de que, "Los tiempos felices en la humanidad son las páginas vacías de la historia".